KPI (del inglés Key Performance Indicator, indicador clave de rendimiento) es la métrica que elegís para medir si una campaña, un canal o el negocio avanzan hacia un objetivo concreto. No es cualquier número: es el que define si algo va bien o mal.
Por qué importa
Sin KPI claros, una campaña se mide por sensaciones y no por resultados. El KPI traduce un objetivo de negocio (“vender más”, “conseguir leads más baratos”) en un número que se puede seguir y optimizar semana a semana.
La clave está en elegir el indicador correcto para cada etapa. En la parte alta del embudo de ventas puede ser el CTR; en la parte baja, casi siempre es el CPA o el ROAS. Un KPI mal elegido te hace optimizar lo que no importa: podés tener clics baratos y cero ventas.
En Rableb partimos siempre del KPI antes de tocar una campaña: primero acordamos qué número define el éxito, y recién después armamos la estrategia. Así medimos resultados reales y no vanity metrics. Si querés ver cómo encaja todo esto, leé qué es el performance marketing.
