ROI (del inglés Return On Investment) mide cuánta ganancia genera cada peso invertido, descontando todos los costos del negocio. Es la métrica que te dice si una acción de marketing te dejó plata o te la sacó.
Cómo se calcula
ROI = (Ganancia neta − Inversión) ÷ Inversión × 100
Si invertís $100.000 y obtenés una ganancia neta de $150.000, tu ROI es del 50%: ganaste medio peso por cada peso que pusiste.
Por qué importa
El ROI es el termómetro real de la rentabilidad. A diferencia del ROAS, que solo mira la pauta, el ROI incluye costo de producto, logística, comisiones y fees. Por eso una campaña puede tener un ROAS alto y, aun así, dejar un ROI flojo si el margen es chico.
Mirarlo bien evita decisiones a ciegas: ayuda a definir cuánto podés pagar por un cliente sin perder plata, algo que se cruza directo con el CAC y el LTV.
Si querés entender cómo encaja todo esto en una estrategia medible, leé qué es el performance marketing.
