CAC (del inglés Customer Acquisition Cost, costo de adquisición de cliente) mide cuánto te cuesta en promedio conseguir un cliente nuevo. A diferencia de métricas que solo miran la pauta, el CAC suele incluir todo lo que gastás para adquirir: publicidad, herramientas y equipo de ventas.
Cómo se calcula
CAC = (Inversión en marketing + Costos de ventas) ÷ Número de clientes nuevos
Si en un mes gastás $1.000.000 entre pauta y ventas y cerrás 50 clientes nuevos, tu CAC es $20.000 por cliente.
Por qué importa
El CAC te dice si tu motor de adquisición es sostenible. Por sí solo no significa mucho: un CAC alto puede estar perfecto si cada cliente te deja todavía más. Por eso siempre se mira contra el LTV, que es lo que ese cliente factura en el tiempo. La relación LTV/CAC es la que define si podés escalar sin fundirte.
También conviene cruzarlo con el CPA y el ROAS para entender de dónde viene cada peso. Bajar el CAC sin mirar la calidad del cliente es trampa: muchas veces lo barato sale caro cuando esos clientes no recompran. Si querés ver cómo se trabaja esto con datos, leé qué es el performance marketing.
