CRO (del inglés Conversion Rate Optimization, optimización de la tasa de conversión) es el trabajo sistemático de mejorar tu sitio o landing para que un mayor porcentaje de visitas termine en una acción concreta: una compra, un formulario, un contacto.
No es cambiar cosas a ojo. Es detectar dónde se cae la gente, plantear una hipótesis y probarla con datos, normalmente con A/B testing, hasta confirmar qué mueve la aguja.
Por qué importa
Si tu tasa de conversión pasa de 2% a 3%, estás generando 50% más de resultados con el mismo tráfico y la misma inversión. Es de las palancas más rentables que tenés: en vez de pagar por más visitas, hacés que las que ya llegan rindan más.
Por eso el CRO va de la mano de la pauta. De nada sirve traer tráfico caro a una landing page que no convierte: terminás pagando de más por cada venta. Optimizar la conversión baja el costo por adquisición sin tocar el presupuesto.
Para entender cómo encaja dentro de una estrategia medible, leé qué es el performance marketing.
