Remarketing es la táctica publicitaria de volver a mostrarle anuncios a personas que ya interactuaron con tu marca —visitaron tu sitio, agregaron algo al carrito, vieron un video o dejaron sus datos— para que completen la acción que quedó pendiente. En lugar de pagar por captar gente nueva, le hablás a una audiencia que ya te conoce y está más cerca de comprar.
Cómo se arma
Todo remarketing arranca por identificar a esa audiencia. Hay dos fuentes: el comportamiento que registra el pixel instalado en tu sitio (quién entró, qué producto miró, si abandonó el carrito) y las listas propias que subís vos —mails, teléfonos, base de clientes— y que la plataforma convierte en un público personalizado. Con ese público armás un conjunto de anuncios aparte, con presupuesto y creativos propios, y excluís a quien ya compró para no pagar dos veces por la misma venta.
Públicos y ventanas de referencia
| Público | Ventana típica | Mensaje que suele funcionar |
|---|---|---|
| Carrito abandonado | 1 a 7 días | El producto exacto, envío o garantía |
| Vio producto sin agregar | 7 a 14 días | Reseñas, prueba social, comparativa |
| Visitó cualquier página | 30 días | Propuesta de valor amplia, contenido |
| Ya compró | 60 a 180 días | Recompra, cross-sell, upsell |
Cuanto más caliente el público, más corta la ventana y más directo el aviso. Cuanto más frío, plazo más largo y mensaje más suave.
Un ejemplo en números
Un e-commerce argentino con ticket promedio de $45.000 invierte $600.000 al mes en captación y consigue ventas a $25.000 de costo por adquisición: 24 ventas, $1.080.000 facturados, ROAS 1,8. Suma $120.000 en remarketing sobre carritos abandonados y visitantes de producto, donde el costo por venta baja a $8.000: 15 ventas más, $675.000 extra, ROAS 5,6 en ese conjunto. La cuenta completa pasa a $720.000 invertidos y $1.755.000 facturados: ROAS 2,44. Ejemplo ilustrativo, no una promesa de resultados.
Errores comunes
El primero es leer el remarketing como si fuera una campaña independiente. Su ROAS altísimo se apoya en el interés que generaron las campañas de captación: si cortás lo de arriba, en dos semanas se queda sin gente a quien impactar. El segundo es la frecuencia: mostrarle el mismo anuncio diez veces por semana a un público chico quema la marca y encarece cada resultado. El tercero es no excluir compradores, algo que infla las conversiones atribuidas con ventas que igual iban a ocurrir. Y el cuarto es repetir el mismo creativo de prospección: a quien ya te conoce no le expliques quién sos, sacale la objeción concreta —precio, envío, confianza, financiación—.
Usado así, el remarketing es el cierre de un embudo, no el embudo entero. Si querés ver cómo se combina con el resto de las etapas, leé qué es el performance marketing. En Rableb lo trabajamos de esta forma desde 2019, sin contratos de permanencia y con comisión atada a resultados.
