Remarketing es la táctica de volver a mostrarle anuncios a personas que ya interactuaron con tu marca: visitaron tu sitio, agregaron algo al carrito, abrieron un mail o dejaron sus datos. En vez de buscar gente nueva, le hablás a quien ya te conoce y está más cerca de comprar.
Para armarlo necesitás identificar a esa audiencia. Eso se hace con un pixel que registra las visitas, o con listas propias (mails, base de clientes) que cargás como público personalizado.
Por qué importa
Reimpactar a quien ya mostró interés casi siempre es más barato y rinde más que arrancar de cero con un desconocido. Esa gente ya pasó por tu landing page, comparó o dudó; un recordatorio en el momento justo la termina de empujar. Por eso el remarketing suele traer el ROAS más alto de la cuenta.
Pero ojo: no es magia. Si lo único que hacés es remarketing, escalás contra una audiencia que se agota y se quema de ver siempre el mismo aviso. Lo realista es usarlo como parte de un embudo, capturando con campañas de captación arriba y cerrando con remarketing abajo. Bien medido, recupera ventas que se estaban perdiendo. Para ver cómo encaja en una estrategia completa, leé qué es el performance marketing.
