Atribución es el criterio con el que se decide a qué anuncio o canal se le da el crédito de una conversión. Casi nadie compra en el primer clic: el usuario ve un anuncio en Instagram, busca en Google, vuelve por un retargeting y recién ahí convierte. La atribución define cómo se reparte el mérito de esa venta entre todos esos pasos.
El modelo más común es last click (todo el crédito al último contacto), pero existen otros que reparten el valor entre varios puntos del recorrido. Ninguno es “la verdad”: cada uno cuenta una historia distinta sobre qué está funcionando.
Por qué importa
De la atribución dependen las decisiones de presupuesto. Si le das todo el crédito al último clic, vas a sobrevalorar la pauta de fondo de embudo y a castigar lo que genera demanda más arriba. El resultado es plata mal asignada.
El problema se agrava porque cada plataforma se atribuye lo suyo: si sumás lo que dicen Meta y Google, contás conversiones de más. Por eso conviene apoyarse en una fuente neutral como GA4 y, sobre todo, cruzar contra las ventas reales del negocio. Sin una atribución honesta es imposible saber qué campaña conviene escalar y cuál apagar, que es de lo que se trata el performance marketing.
