En Rableb no hacemos contratos de permanencia: trabajamos con un esquema de comisión escalable, 100% por resultados, y nos elegís mes a mes porque crecemos con vos, no porque te atemos a un papel.
La mayoría de las agencias te pide firmar un contrato de seis o doce meses antes de demostrar nada. Nosotros hacemos lo contrario: no te atamos a nada y dejamos que los números hablen. Si te hacemos crecer, nos seguís eligiendo; si no, el servicio no te sirve y no tiene sentido retenerte. Así de simple, y así lo venimos haciendo a lo largo de nuestros 7 años de trayectoria, pasando por rubros como desarrolladoras, ecommerce, servicios, fintech y franquicias nacionales. Acá te contamos cómo funciona esta modalidad y por qué la sostenemos.
Sin contratos de permanencia: nos elegís mes a mes
No vas a encontrar en nuestra propuesta una cláusula de permanencia ni una penalidad por irte. La razón es de fondo: no queremos vivir de atarte, queremos vivir de que te vaya bien. Cuando una agencia te obliga a quedarte doce meses, está protegiendo su facturación, no tu resultado. Cuando no te obliga a nada, está apostando todo a que el trabajo se note.
Esa apuesta nos pone una exigencia mayor a nosotros, no a vos. Cada mes tenemos que volver a ganarnos el lugar. Y eso es exactamente lo que mantiene al equipo enfocado en lo único que importa: que crezcas. Hay empresas que nos eligieron desde el primer día con esta modalidad y nos siguen eligiendo durante años, no por un contrato, sino porque los ayudamos a escalar y somos buenos en lo que hacemos.
Servicio 100% por resultados: crecemos con vos
Cuando decimos que trabajamos por resultados, no es un eslogan. Es la base del modelo. Si no te hacemos crecer, no te vamos a retener, porque un cliente que no crece no es un cliente que nos sirva sostener: tarde o temprano se va, y con razón. Por eso ponemos toda la energía en mover los números que mueven tu negocio (ventas, leads de calidad, ROAS), no en métricas de vanidad que no se traducen en plata.
Esto cambia la conversación desde el primer día. En vez de discutir cláusulas, discutimos objetivos: cuánto querés crecer, en cuánto tiempo y con qué inversión. Si querés ver cómo se traduce esto en el trabajo concreto, lo detallamos en cómo es trabajar con Rableb.
Cómo funciona la comisión escalable
En lugar de un fee fijo que cobramos pase lo que pase, trabajamos bajo un sistema de porcentaje de comisión. Es decir: una parte de lo que generamos para vos. Y ese porcentaje es escalable, lo que significa que se acomoda por tramos a medida que el negocio crece.
La lógica es la de cualquier esquema escalonado bien armado: a mayor volumen generado, el porcentaje se ajusta por tramos, de modo que ninguna de las dos partes quede mal parada cuando el negocio pega un salto. Para que se entienda la mecánica (y aclarando que los números son ilustrativos, no nuestras tarifas reales), funcionaría así:
| Tramo de resultados (ilustrativo) | Cómo se aplica la comisión |
|---|---|
| Etapa inicial | Un porcentaje sobre lo generado en ese tramo |
| El negocio escala | El porcentaje se acomoda al nuevo volumen |
| Volumen sostenido | El esquema se mantiene alineado al crecimiento |
Lo importante no es el número exacto (eso lo definimos según tu caso), sino la mecánica: cobramos en función de lo que producimos, y el esquema se mueve con vos. Si querés comparar esto con las formas más comunes de cobrar del mercado, lo desarrollamos en modelos de cobro de una agencia.
Por qué el incentivo queda alineado
Acá está el corazón del asunto. En el modelo tradicional de fee fijo, la agencia cobra lo mismo te vaya bien o mal. En un esquema de porcentaje sobre la inversión, peor todavía: la agencia gana más si te hace gastar más en pauta, aunque esa pauta no rinda. Ninguno de los dos pone a la agencia del mismo lado del mostrador que vos.
Nuestro modelo sí. Si vos crecés, nosotros crecemos. Si no crecés, no cobramos por sostenerte. Esa simetría es lo que mantiene a todo el equipo remando para el mismo lado que tu negocio, sin atajos.
| Agencia con contrato y fee fijo | Rableb: sin contrato, a comisión | |
|---|---|---|
| Permanencia | Te ata 6 a 12 meses | Nos elegís mes a mes |
| Qué cobra | Lo mismo, rinda o no rinda | Un porcentaje de lo que generamos |
| Qué la motiva | Sostener la facturación | Que crezcas, porque ahí crecemos |
| Si no hay resultados | Te quedás igual hasta que venza | No tiene sentido retenerte |
Qué ganás vos con esta modalidad
Lo más concreto: no asumís el riesgo de quedar atado a algo que no funciona. Pagás en función de resultados, no de un compromiso de papel. Y tenés del otro lado a un equipo que sabe que su único modo de seguir cobrando es hacer crecer tu negocio mes a mes.
Eso también te protege de un clásico del rubro: la agencia que se relaja una vez que firmaste. Cuando no hay contrato que te retenga, nadie se relaja, porque la renovación se juega en los números de cada mes. Si estás comparando propuestas y querés entender qué es razonable pagar y por qué, te sirve cuánto cobra una agencia de marketing en Argentina.
Para quién tiene sentido este modelo
Esta modalidad le calza bien a empresas que tienen ganas reales de escalar y que valoran que su agencia esté atada al resultado, no al revés. Si lo que buscás es un proveedor que te cobre un fijo y entregue lo justo, probablemente no seamos para vos. Pero si querés un socio que gane solo cuando vos ganás, hablás nuestro mismo idioma.
A lo largo de estos años pasaron por nuestras manos negocios muy distintos (desarrolladoras, ecommerce, servicios, fintech y franquicias nacionales), y el modelo se sostuvo porque la lógica es universal: el que produce, cobra. El que no, no retiene a nadie a la fuerza.
Hablemos de tu caso
Si te interesa entender cómo aplicaríamos este esquema a tu negocio en particular, lo mejor es una charla. Te explicamos cómo armaríamos el porcentaje escalable según tu rubro y tus objetivos, sin promesas vacías ni números inflados. En Rableb no te vamos a pedir que firmes una permanencia: te vamos a pedir que mires los resultados. Si crecés, nos quedamos; si no, no tendría sentido. Escribinos y lo vemos juntos.
